Carlinmorva

América, sentimiento que vive en cada uno de nosotros y forma parte de nuestra herencia y la de nuestros hijos. América estará unida cuando nuestros niños puedan jugar sin preocupaciones ni hambre, cuando nuestros jóvenes puedan elegir libremente sin presiones de ningún tipo, cuando podamos vivir con dignidad. América Unida es más que una frase, es nuestra lucha, nuestro sueño, nuestra meta. Anónimo

Hay millones de personas quienes pasan hambre, viven en extrema pobreza, mientras otros despilfarran millones de dólares en casinos, juegos al azar, espectáculos.

Concretamente, nos indica  unicef.org ,más  de 1000 millones de niños y niñas sufren una grave carencia de por lo menos uno de los bienes y servicios necesarios para sobrevivir, crecer y desarrollarse. En algunas regiones del mundo la situación es peor que en otras, pero incluso dentro de un mismo país puede haber amplias disparidades: entre la población infantil de las ciudades y los medios rurales, por ejemplo, o entre los niños y las niñas, como el caso que nos concierne el de Venezuela, que a pesar de estar bajo la dirección de un gobierno que se declara Socialista, la pobreza se incrementa aunado a la violencia e inseguridad, muriendo día a día aproximadamente tres personas en algunas ciudades asesinados , robos.

Más de la mitad de las personas desnutridas, un 60%, se encuentran en la región de Asia y el Pacífico. Un 30% de los recién nacidos en Asia meridional en 2003 tenían bajo peso, el mayor porcentaje en el mundo.

Casi con toda seguridad, la mayoría de los países de África subsahariana no lograrán alcanzar ambos objetivos. En esta región hay 204 millones de personas hambrientas y es la única del mundo donde hay cada vez más casos de hambruna. Más de un 40% de los africanos no pueden incluso conseguir los alimentos suficientes para resolver sus necesidades diarias.

A quienes más afecta la pobreza son a los niños y niñas. Aunque la privación grave de bienes y servicios perjudica a todos los seres humanos, resulta más amenazante para los derechos de la infancia: a la supervivencia, la salud y la nutrición, la educación, la participación y la protección contra el peligro y la explotación. Establece un entorno que perjudica el desarrollo infantil de muchas maneras: mental, física, emocional y espiritual.

Se señala, que cada una de las privaciones incide en el efecto que tienen las otras. Por ello, cuando coinciden dos o más, las repercusiones para los niños y niñas pueden ser catastróficas. Por ejemplo, las mujeres que deben caminar largas distancias a fin de conseguir el agua necesaria para el hogar no suelen poder prestar asistencia plena a sus hijos, lo que podría afectar su salud y su desarrollo. Y los propios niños y niñas que deben caminar largas distancias para obtener agua tienen menos tiempo para acudir a la escuela, un problema que afecta especialmente a las niñas. Los niños y niñas que no están inmunizados o que se encuentran desnutridos son mucho más susceptibles de contraer enfermedades que se propagan a través de las malas condiciones de saneamiento. La pobreza agrava los efectos del VIH/SIDA y de los conflictos armados, recrudece las disparidades sociales, económicas y entre los géneros y socava los entornos protectores de las familias.

UNICEF, agrega, que alrededor de 270 millones de niños y niñas, algo más del 14% de toda la población infantil en los países en desarrollo, carecen de acceso a los servicios de atención de la salud. Pero mejorar la salud de la infancia es solamente una de las muchas responsabilidades que existen en la lucha contra la pobreza. Un niño sano se convierte en un adulto sano: personas que mejoran sus propias vidas, sus comunidades y sus países. Todas las labores en esta esfera contribuyen también a avanzar el Objetivo 4, mejorar las tasas de supervivencia infantil.

Ayudar a los niños y niñas del mundo a sobrevivir y prosperar es una de las actividades básicas de UNICEF, y la inmunización es muy importante para ello. UNICEF, que es uno de los principales compradores de vacunas del mundo, adquiere y ayuda a distribuir vacunas a más de un 40% de los niños y niñas en los países en desarrollo. Los programas de inmunización incluyen asimismo otras iniciativas eficaces con respecto a los costos en materia de salud, como la administración de suplementos de micronutrientes para luchar contra la desnutrición y los mosquiteros tratados con insecticidas para combatir el paludismo.

Se sabe también que Alrededor de un 13% de los niños y niñas de 7 a 18 años en los países en desarrollo no han acudido nunca a una escuela. Esta tasa es de un 32% entre las niñas de África subsahariana (27% para los niños) y de un 33% entre los niños y niñas que viven en las zonas rurales de Oriente Medio y África del Norte. Sin embargo, la educación es tal vez la barrera más firme contra la pobreza, especialmente para las niñas. Las niñas que han recibido una educación tienen más posibilidades de casarse más tarde y tener hijos más sanos. Son más productivas en el hogar y reciben mejores salarios en el lugar de trabajo, son más capaces de protegerse contra el VIH/SIDA y de participar en la toma de decisiones a todos los niveles. Además, esta actividad de UNICEF permite avanzar los Objetivos 2 y 3: la educación primaria universal y la igualdad entre los géneros

(Continuará,,,)