Carlos Mora Vanegas
Casi todos los crímenes que castiga la ley se deben al hambre. François René De Chateaubriand
Resumen
Es deprimente notar como la denominada raza humana, que se supone la integramos nosotros lo que moramos en este planeta Tierra, se den situaciones tan denigrantes como la que viven millones de personas en los distintos países que integran este globo terráqueo.
Personas, especialmente niños ,que pasan hambre, fallecen por ausencia de un bocado de comida, mientras, hay muchísimos seres que desperdician, que no saben valorar lo que el hambre representa, lo que la desnutrición origina, provocando hasta la muerte y lo más triste, que no se hace nada al respecto, especialmente, por aquellos países que cuentan con una economía sólida , con tanto dinero, con muchísimas riquezas , gastándolo por ambiciones de poder , dinero que otros países pobres requieren, provocando, participando en guerras, en compra de armamentos, en todo un aparataje militar que le garantice poder, dominio.
Palabras claves
Hambre, miseria, pobreza, muerte, desnutrición, injusticia.
Introducción
Asombra, como en pleno siglo XXI todavía hay países desarrollados, con un crecimiento económico que le permite afrontar la crisis y darse el lujo, de desperdiciar, botar el dinero en invertir, millones de dólares en guerras, en destruir ciudades, causar millones de muertos en todas las edades , en vez de colaborar en afrontar la pobreza, el hambre que muchos países en el presente los acosa y está matando a miles de personas, sobre todos niños
Consideraciones, opiniones notas, alcance.
Es muy cierto cuando se señala, que la pobreza es un fenómeno que se extiende por toda la Tierra. Existen grandes desigualdades en la distribución de la "riqueza". La pobreza, el subdesarrollo, la marginación, la exclusión social, las desigualdades económicas, el racismo, etc. , en donde todo ello tiene consecuencias negativas que generan, a su vez, más pobreza como se percibe en el presente, especialmente en un África en donde el padecimiento es impresionante.
Por tanto, no se puede ignorar para quienes vivimos y todavía permanecemos en esta dimensión, ese abominable flagelo que arremete con un gran número de vidas, como es el hambre que da paso a la pobreza y desnutrición, especialmente en niños, y más, en aquellos países que su estándar, calidad de vida es bajísimo, así como en aquellos que no han sabido administrar sus riquezas, distribuirla equitativamente, en pro de sus habitantes , en saberlo administrar que permita favorecer a todos y evitar que esto siga sucediendo.
Lo cierto, como lo señala, proyectopv.org, no se puede ignorar , el hecho de que cada día mueren de hambre en el mundo unas 25.000 personas. Unos 815 millones de personas en este planeta padecen de desnutrición
Muy interesante como comenta además la fuente de información señalada, , que tomemos en cuenta, que las personas pobres se ven sometidas a un entramado de relaciones en las que se le privan de múltiples bienes materiales, simbólicos, espirituales y de trascendencia, que son imprescindibles para su desarrollo. La pobreza es una condición que se caracteriza por la privación continua o crónica de los recursos, de la capacidad, de las opciones, de la seguridad y del poder necesarios para vivir dignamente y ejercer los derechos civiles, culturales, económicos, políticos y sociales que toda persona posee por el hecho de nacer.
Todavía no se tiene consciencia de que la desnutrición siempre implica una mutilación grave: la falta de desarrollo de las células del cerebro en los lactantes, ceguera por carencia de vitamina A, etc. El hambre, a su vez, produce una angustia intolerable que tortura a toda persona hambrienta desde que se despierta. La pobreza viola una amplia gama de derechos humanos que comienzan con el derecho a la integridad física. La prioridad del derecho a la supervivencia y a las necesidades básicas es una consecuencia natural del derecho a la seguridad personal. Es una dura prueba para el ser humano padecer hambre, no saber leer o estar sin trabajo. Pero también lo es saberse tenido por nulo, hasta el punto en que, incluso, su dolor es ignorado. El desprecio del resto de la humanidad suele ser un pesada losa.
También es significativo además, considerar el comentario, que a gran parte de la humanidad se le priva de los derechos humanos básicos, como el derecho al albergue, alimentos, agua, saneamiento, salud, educación e información. Pero todas las propuestas y planes para analizar y corregir este grave problema únicamente son "más de la misma medicina". Y sólo consiguen empeorar la situación. Los planes que se desarrollan para arreglar tal despropósito no fallan porque no haya, en muchas ocasiones, falta de voluntad política y de recursos, sino porque todas las acciones que se llevan a cabo apoyan políticas que llevan al hambre. Estas acciones sorprendentemente alimentan y fortalecen al Poder, sostienen la liberalización económica y crean una homogeneidad cultural. El sistema u "orden" social implantado es protegido por diversos medios -entre ellos por la fuerza militar- cuando se intentan implantar verdaderos cambios. Sólo políticas fundamentalmente diferentes, proyectos basados en la verdadera espiritualidad, en la virtud y en la dignidad, fundamentados en el respeto hacia la libertad de las personas y de las comunidades que éstas forman pueden acabar con el hambre y la falta de lo más elemental. Esto es posible y es urgente.
Muy relevante también es la opinión de la fuente citada, porque es una evidencia real en donde se ha comprobado sus efectos y todo lo que ello genera , especialmente en los países endeudados, considérese, que el hecho de que la deuda externa es una gran culpable de la pobreza. Ningún país, ni sus habitantes, deben verse obligado a pagar deudas en las cuales haya incurrido su gobierno sin su propio consentimiento y contra sus intereses. No en pocas ocasiones los agentes del gobierno saquean el tesoro nacional para su propio beneficio y el de sus amos. A todos los pueblos de los países endeudados del Sur se les viene aplicando los consabidos programas de ajuste estructural del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, que les piden que trabajen más, vendan más y consuman poco, para ahorrar lo suficiente para pagar la deuda.
Conclusiones
Compartimos con la aportación de Juan Pablo II cuando dijo:« No se avanzará en este camino difícil de las indispensables transformaciones de las estructuras de la vida económica, si no se realiza una verdadera conversión de las mentalidades y de los corazones. La tarea requiere el compromiso decidido de hombres y de pueblos libres y solidarios ».
El desafío que se plantea a toda la humanidad es, desde luego, de orden económico y técnico, pero más que todo de orden ético espiritual y político. Es una cuestión de solidaridad vivida, de desarrollo auténtico y de progreso material.
Docente Universitario, Postgrado de Faces, Universidad de Carabobo. Exatec
carmorvane@gmail.com




